lunes, 26 de noviembre de 2012

Reflexiones tras los resultados de las elecciones del 25N

 

Las elecciones que se celebraron ayer y en las cuales fuimos a votar el 69,56% (récord histórico) de los y las catalanes me han hecho arrojar diversas reflexiones:




  • Por un lado, que CiU se equivocó de estrategia. Convocó las elecciones con la intención de aumentar, pese a los recortes, su representación en el Parlament (e, incluso, obtener mayoría absoluta) y, en vez de eso, la redujo en 12 diputados. Este descenso en número de escaños o diputados no lo es tanto, de hecho, si comparamos los votos que ha obtenido la formación con respecto a las anteriores elecciones. CiU sólo ha perdido 100.000 votos, y si tenemos en cuenta los recortes que ha hecho y que, normalmente, las crisis desgastan a los gobiernos, aquí no ha hecho tanta mella.

  • ¿A qué se debe este retroceso tan grande en escaños, pues? Al aumento de participación registrado que, sobre todo, ha beneficiado a ERC, aunque también a ICV, C's y CUP. La formación liderada por Oriol Junqueras ha aumentado en casi 300.000 votos con respecto al 2010 (y 12 diputados más), los ecosocialistas lo han hecho en 120.000 (y 3 diputados), Ciutadans en 170.000 (y 6 diputados) y la Candidatura d'Unitat Popular ha entrado con 126.000 votos (y 3 diputados). Así pues, el retroceso en votos tanto de CiU (100.000) como del PSC (50.000) no son sólo la razón de estas variaciones de escaños, sino también la movilización del electorado que en anteriores elecciones no lo había hecho.

  • Esta variación, además, ha hecho variar los diferentes ejes que caracterizan a la política. Así pues, mientras en la anterior legislatura había 83 diputados de derechas (contando a C's como tales) y 52 de izquierdas (contando a SI como tales), ahora esta correlación es de 78 de derechas y 57 de izquierdas (y, para quien considere a C's de izquierdas, antes había 80 de derechas y 55 de izquierdas y ahora 69 y 68, respectivamente)

    En lo que hace referencia al derecho a decidir, mientras que en la anterior legislatura había 114 diputados favorables (CiU, PSC, ERC, ICV y SI) ahora hay 107 (CiU, PSC, ERC, ICV y CUP). En cambio, mientras que antes había 14 diputados firmemente defensores de la independencia de Catalunya (ERC y SI), ahora son 24 (ERC y CUP).

    Por lo tanto, según estos resultados, vemos cómo (1) se cumple la máxima de que cuanta más participación, mejor le va a la izquierda; (2) el electorado ha dado un fuerte rechazo a las políticas de derechas que se están aplicando en Catalunya; (3) sigue habiendo un fuerte apoyo al derecho a decidir; y (4) aumenta el sentimiento independentista.
  • Además, hemos podido comprobar cómo ha sucedido todo lo contrario a lo que, según las encuestas, sucede en el resto de España (excepto en las pasadas elecciones gallegas): el PP ha conseguido aumentar el número de votos y de escaños. El debate identitario les ha ido muy bien, ya que, a pesar de los recortes, han conseguido movilizar al electorado antiindependentista y hacer olvidar, además, los brutales recortes que se están llevando a cabo desde el Gobierno central por Mariano Rajoy.

  • También se ha confirmado que Solidaritat Catalana per la Independencia fue un bluf y que, si consiguió tan buenos resultados en los anteriores comicios fue gracias al eco mediático de tener como cabeza de lista a Joan Laporta.

  • Las CUP, por contra, han visto premiada la gran campaña que han hecho entrando al Parlament con 3 diputados en las primeras elecciones autonómicas a las que se presentaban. Con esto, además, entra en el Parlament una corriente alternativa de izquierdas anticapitalista liderada por jóvenes que dará aire fresco y dinamismo al Parlament.

  • Por su parte, ICV y C's se han nutrido de anteriores votantes socialistas que han decidido optar por otras opciones y no por el PSC. Y ERC de anteriores votantes convergentes y, además, de votantes independentistas que han vuelto a creer que la independencia es posible.
  • Por último, también hemos asistido al siguiente episodio de la debacle socialista. Por si no era suficientemente malo tener 28 diputados, ahora se ha bajado hasta 20, el peor resultado de la historia del PSC. Las elecciones pillaron con el pie cambiado al partido (aunque tardar un año en renovar la cúpula del partido y otro más en aprobar un reglamento de primarias no sé si es que te pillen con el pie cambiado o ser extremadamente lento) y, además, la campaña tampoco ha sido como para tirar cohetes. 

    Aunque hay gente que se consuela viendo que la debacle convergente ha sido aún más grande, el resultado ha sido tan sumamente malo que no existe margen de consolación. El PSC ha sido la primera fuerza política, únicamente, en el Baix Llobregat y la segunda en Vallès Occidental, Vallès Oriental, Garraf y Baix Penedès. En el resto, tercera fuerza o, incluso, más abajo. Además, en Barcelona ciudad, el partido ha sido la cuarta fuerza por detrás de CiU, PP y ERC. Y en el único distrito que ha ganado es en Nou Barris; en algunos distritos, incluso, ha quedado por debajo del cuarto puesto.

    Si el PSC no quiere seguir cayendo y que la debacle sea aún más grave tiene que renovarse profundamente. Tanto de personas como de rumbo. Mucha gente aún relaciona al PSC con las políticas erróneas de los últimos años de Zapatero y, también, con la crisis. Tiene que saber vender (cosa que aún no ha hecho) las cosas buenas que se hicieron en los diferentes gobiernos socialistas y romper con lo negativo de aquella etapa. Y eso significa, mal que nos pese, que algunas personas desaparezcan de la primera línea política y surjan nuevas caras que tengan ímpetu y gancho (y, sobre todo, caras jóvenes, porque no es razonable que la primera persona de JSC en la lista de Barcelona vaya en el número 16).

    Pero no sólo tiene que haber un cambio de personas, sino también de hechos. El PSC tiene que alejarse de los grandes discursos y hacer propuestas reales, que es lo que pide la gente. Y, sobre todo, propuestas que sean realmente de izquierdas y que rompan con el buenismo respecto a la derecha que ha representado Alfredo Pérez Rubalcaba en los últimos tiempos y con las políticas de derechas que realizó Zapatero en los últimos suspiros de la segunda legislatura. 

    Además, uno de los problemas que siempre han acuciado al PSC es la indefinición. En muchos problemas y cuestiones capitales de la sociedad el PSC no ha sabido posicionarse. Y eso te hace ver como un partido errático, que no sabe dónde va. Y un partido errático y que no sabe dónde va nunca puede ser alternativa. Además de que esta indefinición provoca que potenciales votantes prefieran votar a otros partidos que sí se posicionan claramente.

    Si el PSC consigue enderezar el rumbo y poner en práctica todo esto es muy probable que vuelva a enganchar con la sociedad y con su electorado para volver a tener mayoría. Porque el problema del PSC no es que haya perdido pocos votos, el problema del PSC es que, estando en la oposición, ha continuado perdiéndolos.
A partir de ahora, con los resultados obtenidos, se dibuja un panorama complicado para CiU para poder gobernar. ¿Pactará con ERC y hará un frente nacionalista? ¿Pactará con el PP y así poder seguir recortando? ¿Habrá sociovergencia? Las respuestas, en unos días.

1 comentario:

Pilu Mut Vaquer dijo...

Andrés, un gran escrito y un gran análisis politológico. Además de que incluso has tenido la capacidad para señalar los errores en el que los socialistas catalanes habéis caído. Me ha gustado muchísimo!
Ahora hay que aprender de los errores y tirar para adelante!
Ah! Y buen análisis de Solidaritat (del cual, ni me acordaba que existía...) y la entrada del CUP así como el papel que pueden llevar a cabo en el Parlament!