Columna Navarro
jueves 28 de abril de 2011
Lo que (no) debe ser una televisión pública.
martes 19 de abril de 2011
Lost (Perdidos)
A tientas. Sin rumbo fijo. Así es como está actualmente el Govern de Artur Mas. Salta a la vista que no tienen una idea clara de qué hacer con Catalunya, a pesar de lo –supuestamente– claras que tenían las ideas antes de llegar al poder.martes 18 de mayo de 2010
¿Es tan fiero el león como lo pintan? (I)
Hace unos días se conocieron las nuevas medidas que el Gobierno de España pretende poner en marcha para reducir el déficit que tiene España, que es de, aproximadamente, un 11,4% (sólo superados por Grecia, Irlanda y Reino Unido) y acercarse, progresivamente, a los límites del Pacto de Estabilidad, que dictan que el déficit máximo que puede alcanzar un país de la zona euro debe ser del 3%.
Dichas medidas han sido: reducir el salario de funcionarios en un 5% y de los miembros del Gobierno en un 15%, suspensión de la revalorización de las pensiones en 2011, eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la Ley 40/2007, eliminación del cheque-bebé, adecuar el número de dosis en los envases de medicamentos, eliminación de la retroactividad en el cobro de la Ley de Dependencia, reducción de 600 millones en la Ayuda oficial al Desarrollo, reducción de 6.045 millones en la inversión pública y reducción de 1.200 millones de euros en las Administraciones Locales y Autonómicas.
La respuesta ante estas medidas ha sido, por un lado, de un rechazo frontal por la gran mayoría de partidos políticos (incluso de los que, como el PP, hace muy poco tiempo que pedían estas mismas medidas) y, por otro lado, muy bienvenidas por la práctica totalidad de estamentos económicos y financieros internacionales. Es obvio que, si en primera plana de los diarios o si en primera noticia de un telediario sale que “el Gobierno recorta el salario de los funcionarios, elimina el cheque-bebé y elimina ayudas de la Ley de Dependencia” todo el mundo nos echamos las manos a la cabeza por el recorte social que eso supone. Decir que “se recortan gastos sociales” son palabras mayores y que a nadie le gusta oír, pero… ¿de verdad es tan negativo este recorte? Veamos:
1.- Reducción del 5% del salario de los funcionarios: esta medida se aplicará de forma progresiva y nunca afectando a los salarios más bajos, es decir, que los que cobran más se les recortará más y a los que cobran poco no se les recortará nada. Es más, el Gobierno ya ha dicho que a aquellos funcionarios que cobren menos de 1.200 euros mensuales no se les recortará nada. Cabe puntualizar, cosa que no se ha hecho en la mayoría de medios de comunicación, que este 5% de recorte es la media del recorte total, no el recorte que se aplicará a la totalidad de los empleados públicos
Por otro lado, no me parece tan descabellado un recorte salarial a la masa de empleados públicos, puesto que, hasta ahora, no se habían percatado de los efectos de la crisis y, es más, en el año 2009 se les subió con fuerza el salario teniendo una inflación de sólo el 0,7%.
Por tanto, a mi entender, esta medida no es tan descabelladamente mala, puesto que sólo se reducirá el sueldo de aquellos que tengan más y se conseguirá un ahorro de 4.000 millones, aproximadamente.
2.- Reducción del sueldo de los miembros del Gobierno en un 15%: me parece fantástico. Yo, sinceramente, no recuerdo ningún Gobierno, en España, que se haya bajado el sueldo. Nunca. Además, vendrá acompañado de una reducción de la asignación en los presupuestos a la Casa Real. Quizá peco de desinformación, pero no sé de ninguna Casa Real europea que se haya bajado la asignación que percibe cada año.
Eso sí, esta medida debería ir acompañada de una reducción, también, del sueldo de diputados y senadores. No de todos, porque los hay que cobran poco, pero sí de aquellos que cobran más al tener asignados puesto de relevancia, como portavocías, etc.
Por tanto, esta medida también la considero profundamente positiva, si bien faltaría ampliarla con la reducción de los sueldos de diputados y senadores.
3.- Suspensión de la revalorización de las pensiones en 2011: con esta medida, con la que se pretende ahorrar 1.500 millones de euros, lo que se hará es congelar dejar las pensiones tal y como están este año, no actualizarlas en 2011 para sí hacerlo a partir de 2012. Además, no van a ser todas las pensiones, las no contributivas (viudedad, orfandad, enfermedad, invalidez, etc.) y las mínimas (que las cobra alrededor de un 30%) no van a ser objeto de esta congelación, es decir, que seguirán aumentando.
Esta medida no supone, aunque pueda parecerlo, que los pensionistas pierdan poder adquisitivo (para que pueda entenderse: esta medida no supone que los pensionistas, después, compren menos cosas con el mismo dinero), puesto que el Gobierno, en enero, les dará una paga extra abonándoles la diferencia de su pensión con el aumento del IPC.
Por otro lado, esta medida, se tenía que hacer. No por otra razón sino porque, si no se congelan ahora, más tarde se hubieran tenido que reducir. Y eso, sí que es impopular y sí que hubiera provocado una gran pérdida de poder adquisitivo. En consecuencia, lo que se persigue ahora es minimizar esta pérdida.
4.- Eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la Ley 40/2007: esto significa que las condiciones pactadas en el año 2007 entrarán en vigor ya (y no de forma gradual, como estaba previsto) para poder reducir la jornada laboral antes de los 65 años. Esas condiciones son: tener más de 61 años, reducción máxima de la jornada al 75%, antigüedad mínima de seis años en la empresa o mínimo de 30 años de cotización, entre otras.
En este tema, sinceramente, no estoy muy puesto, con lo cual mi valoración puede ser mínima al no tener conocimiento suficiente como para saber qué impacto tendrá. De todas formas, no parece que las condiciones (y más si fueron pactadas en una Ley que aprobó el Congreso) sean excesivas, puesto que tener 61 años para pedir una reducción de la jornada laboral de, como mucho, un 75% no es nada del otro mundo.
5.- Eliminación del cheque-bebé: una de las medidas propuestas por Zapatero en época de bonanza con tal de aumentar la natalidad en España, de la cual se han beneficiado, en el último año, medio millón de personas. Uno de los problemas que, personalmente, le encuentro a esta medida, es que se aplicara a todo el mundo sin tener en cuenta el nivel de renta de los beneficiados, es decir, dando la misma ayuda a quien tiene mucho dinero que a quien no tiene tanto.
De todas formas, en un momento económico como el actual, en el cual nos tenemos que apretar el cinturón, esta medida es de las que se puede llamar “prescindibles” debido a su reducido impacto colectivo que tiene sobre el total de la población y el ahorro que supone (1.500 millones de euros).
(continúa en el siguiente artículo)
¿Es tan fiero el león como lo pintan? (y II)
(continuación)
6.- Adecuación del número de dosis en los envases de medicamentos: con esta medida lo que se pretende es reducir el gasto farmacéutico el cual se lleva una considerable suma de dinero de las arcas públicas. Esta reducción es positiva, ya que lo único que se hará será mejorar la eficiencia y la eficacia de las farmacéuticas, reduciendo el número de dosis en los envases con relación a los tratamientos de los pacientes. Es decir, que cuando vayamos a la farmacia a comprar un medicamento cualquiera, compraremos la cantidad justa que necesitamos para el tratamiento y no nos sobrarán dosis, como ocurre actualmente, con lo cual, también se reducirá el precio del medicamento.
7.- Eliminación de la retroactividad en el cobro de la Ley de Dependencia: esto significa que se elimina el dinero que percibían los solicitantes de esta prestación, junto a la primera mensualidad, que correspondían al número de meses que habían transcurrido desde su solicitud. Esa retroactividad, hoy por hoy, ya no tiene mucho sentido, puesto que ya no habrá retrasos que compensar debido a que el Ejecutivo se marca un plazo de, como mucho, seis meses para aceptar la solicitud de prestación económica. Hasta ahora una persona podía pasar meses y meses, incluso años, hasta que se la aceptaran o no su solicitud y, darse el caso, de cobrar esta prestación estando muerta la persona. Estas ineficiencias, por tanto, se eliminan.
Por otro lado, el principal problema que se encuentra ante esta eliminación es de aquellos lugares donde la Ley de Dependencia está en un estado bastante “verde” como son la Comunidad de Madrid, la Comunitat Valenciana o la Región de Murcia (las tres gobernadas por el PP) que han comenzado a prestar estas ayudas (recordemos que las competencias de la Ley de Dependencia las tienen las Comunidades Autónomas) demasiado tarde en comparación con otros lugares en donde apenas hay que pagar esta retroactividad.
8.- Reducción de la Ayuda oficial al Desarrollo en 600 millones: no es una medida plenamente positiva puesto que hay lugares mejores de donde recortar presupuesto que no de la ayuda que se destina a países en vías de desarrollo para mitigar las diferencias existentes entre el denominado “Primer Mundo” y el “Tercer Mundo”.
De todas formas, España continúa siendo el sexto país del mundo que más dinero aporta al Desarrollo por detrás de EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido y Japón.
9.- Reducción de 6.045 millones en inversión pública: al no decir de dónde concretamente se van a reducir esos millones es muy difícil decir si es una medida positiva o no. De todas formas, ya se ha avanzado que las obras públicas que están en ejecución no sufrirán ningún recorte y que las que estén por iniciar sólo sufrirán un retraso en la ejecución de seis meses con lo que, por lo cual, tampoco es un impacto demasiado excesivo.
10.- Ahorro de 1.200 millones en los presupuestos locales y autonómicos: sinceramente, me parece mal. Mal por lo reducido de la medida. El hecho que la Administración General del Estado, que sólo gasta un 21% del dinero, tenga que ahorrar 50.000 millones y que las CCAA y Ayuntamientos, que gastan más del 30% sólo tengan que ahorrar 1.200 millones me parece irrisorio en la comparación.
Estas son las medidas propuestas por el Gobierno. Si bien es cierto que son medidas duras, tampoco es menos cierto que la situación actual es dura y que requiere medidas de este calado. Tampoco hay que olvidarse que la propia Unión Europea ha sido la que ha dado las pautas de aplicación de estas medidas por parte del Gobierno español y que las respaldan instituciones como el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea, la Casa Blanca e, incluso, los inversores (el mismo día que se hicieron públicas estas medidas la Bolsa no sólo no bajó, sino que subió).
Ahora bien, estas medidas no son la solución a todos los problemas y deberían ir acompañadas de otras medidas más profundas como una reforma laboral (que ya está en proceso), una reducción del gasto militar (se podrían ahorrar hasta 3.100 millones), una reestructuración del sistema financiero (se destinan 6.750 millones al Fondo de Reestructuración Bancario), la eliminación de las SICAV, una subida de impuestos a los que más dinero tienen (planteado ya por varios miembros del actual Gobierno) y mayores recortes en Comunidades Autónomas (recordemos que gran parte de la deuda de España es por culpa de Comunidades como la de Madrid) y Ayuntamientos (de hecho, si todas las CCAA hicieran los mismos recortes que el Gobierno, se podrían ahorrar incluso 20.000 millones más).
Día a día vemos como más Presidentes y líderes internacionales se suman a las alabanzas hacia este Plan de ajuste (de hecho países como Portugal, Italia, etc. apuestan por medidas ya propuestas desde hace tiempo por Zapatero para reducir el déficit), pero también día a día vemos como personas y partidos (al PP me remito) que proponían medidas parecidas o más duras se llevan las manos a la cabeza y dicen que el Gobierno hace lo que no debería. Hay gente que le llama populismo, otros doble vara de medir, pero yo prefiero llamarle hipocresía.
Seguramente ante esta defensa de las medidas del Gobierno seré muy criticado y se me dirá de todo. Pero estamos en un período que requiere de medidas adecuadas a la situación.
Si todos arrimaran el hombro hacia la misma dirección, la cosa iría mucho mejor. Ahora el PP ha dicho que está dispuesto a hablar con el Gobierno de economía. Esperemos que no sea flor de un día. Y que dure.
lunes 3 de mayo de 2010
Un sinsentido más.
En esta vida hay cosas muy difíciles de entender. Tal vez sea porque tenemos la profunda creencia en todo lo contrario a lo que tenemos ante los ojos o tal vez sea porque nunca nos imaginamos que ocurriría. No lo sé. Pero lo cierto es que sucede.
El ámbito en el que más cosas difíciles de entender suceden es el de la religión. El halo misterioso que envuelve a todo lo relativo con las religiones, cualesquiera que sean, hace que no podamos, en algunas ocasiones, llegar a entender si, de verdad, hay algo detrás o no. Quizá, también, porque la raza humana necesita agarrarse a algo, creer en algo, cuando te vienen mal dadas y no entiendes por qué suceden las cosas.
Pero no tan sólo en el ámbito supraterrenal es difícil entender todo lo incluido en el ámbito religioso. De hecho, incluso, sería más fácil entender y dar una explicación a lo supraterrenal que al resto de cosas relacionadas con las religiones.
Una de esas cosas difíciles de entender es todo lo relacionado a la indumentaria femenina islámica y su afectación en las sociedades occidentales de hoy en día. O, en otras palabras, el rechazo que se vive hoy en día a que las mujeres islámicas lleven velo. El último caso lo hemos vivido hace pocos días en un instituto de Pozuelo de Alarcón donde se expulsó a una niña por llevar el velo islámico. No entraré a discutir si, en casos como este, prima más el derecho fundamental que tenemos todos a la educación y que está recogido en la Constitución (“La enseñanza básica es obligatoria y gratuita.”, artículo 27.4 CE) o el hecho de llevar a clase una prenda religiosa, puesto que cae por su propio peso que prima más la obligatoriedad de la educación que el llevar un trozo de tela en la cabeza.
Porque, a fin de cuentas, todo se reduce a eso, a un trozo de tela. El por qué lo lleve puesto ya es otro asunto, ya que el hiyab, o velo, es una prenda islámica que utilizan las mujeres para representar que son sumisas a Dios, no al hombre (que este es otro mito occidental: el hiyab no es un instrumento de sumisión de la mujer islámica al hombre, ya que el hiyab no es obligatorio llevarlo y, además, existen corrientes femeninas de apoyo a esta prenda como, por ejemplo, “Protect Hijab”, surgidas a raíz de la prohibición de llevar el velo en países como Francia o Países Bajos).
La respuesta más fácil a este asunto es decir que “la normativa del centro dice que no puede ir nadie que lleve la cabeza tapada”. En ese tipo de normas estoy medianamente de acuerdo, puesto que es de tener muy poco respeto el que el profesor esté explicando y se encuentre que en clase hay cuatro o cinco chavales que van con gorro o capucha, ya que es una actitud que denota poco interés. Pero, ante esa misma norma, ¿verdad que nadie se asombraría ni se rasgaría las vestiduras porque una monja con toca (el hábito que utilizan las monjas y que les cubre la cabeza) fuera al centro a dar una charla? La respuesta primera sería “es que es una monja”. ¿Y? ¿Acaso no está contraviniendo las normas del centro, que dicen que no puede ir nadie con la cabeza tapada?
El problema principal surge en la propia norma del centro (aunque, si ahondamos más, incluso se podría decir que el principal problema es que cada centro educativo tenga sus propias normas y que no sean iguales en todos los centros) puesto que, en un principio, se hizo para casos como los que he señalado antes: gorros o capuchas, sin pararse a pensar que hay religiones que utilizan como símbolo de pertenencia a dicha religión una prenda de vestir que cubre la cabeza. Por eso he dicho que estoy “medianamente de acuerdo” con la norma, porque debería exceptuarse que, en caso de que la prenda que cubre la cabeza sea religiosa, sí se pudiera acceder al centro. De lo contrario estaremos privilegiando, sin quererlo, una religión sobre otra (ya que sí que pueden acceder los niños que lleven cruces y no las niñas que lleven velo).
Así pues, el espíritu de esta reflexión viene a decir que no entiendo por qué un niño con cruz o una monja con toca sí que puede ir a un colegio y, en cambio, una niña con velo no, si todos son símbolos religiosos.
La solución al problema, aunque no lo parezca, es muy fácil: cambiar la normativa de según qué centros para que no puedan acceder a él chicos o chicas que lleven prendas que les cubran la cabeza, a menos que éstas sean religiosas. Es una solución fácil, rápida y sencilla que, a su vez, acabaría con este tipo de polémicas que lo único que hacen es avivar el fuego de según qué sectores contrarios a gentes provenientes de otros países, en especial, de países musulmanes.
Pero, para hacerlo, hace falta voluntad, cosa que en este país, en muchas ocasiones, brilla por su ausencia.
martes 11 de agosto de 2009
Adiós, Dani
miércoles 17 de junio de 2009
La sanidad norteamericana: ¿modelo a seguir o modelo de marginación?
Como todo el mundo sabe, en Estados Unidos hay la mejor sanidad (en términos de efectividad a la hora de curar), posiblemente, de todo el mundo. De hecho, cuando alguien está tan enfermo que es muy difícil su curación, el recurso suele ser irse a Estados Unidos, porque en este país suelen estar los mejores especialistas de todas las materias. No importa dejarse mucho dinero en el intento, porque sabes que si allí no te lo curan, con total probabilidad, lo que tengas va a ser incurable.
Este sistema podría ser muy bueno y muy positivo si de él gozaran todos los habitantes de Estados Unidos. Pero no es así. El sistema sanitario norteamericano está hecho, más bien, para clases sociales con un cierto poder económico. Allí nada es gratis. Todo es privado. O pagas o no tienes derecho a la sanidad. Allí no tienen un sistema de salud como, por ejemplo, el Sistema Nacional de Salud de España. Y hablar de Seguridad Social es pedir demasiado.
Pero, obviamente, todo puede cambiar. Aunque, en este caso, pocos visos de cambio se ven, a parte de algunas tímidas reformas, sobretodo por parte del Partido Demócrata cuando llega a la Presidencia de los EEUU. Porque, con el Partido Republicano, se podría aplicar aquel refrán que dice aquello de “no le pidamos peras al olmo”. Pero claro, es comprensible. Si miramos quién financia parte de las campañas electorales tanto de un partido como de otro, no es de esperar que en el ámbito de la sanidad no se desprivatice nada. Y esta financiación no viene de otro lado que de las empresas farmacéuticas, multinacionales, etc. Y, claro, sería un suicidio para el Presidente de turno, cuya campaña ha sido financiada por estas empresas privadas, hacer una ley cuyo objetivo sea desprivatizar este sector. ¿De dónde sacaría entonces la financiación?
Además, hay que contar con que las clases más influyentes en el panorama norteamericano son estas mismas que financian las campañas electorales: empresas farmacéuticas, compañías de seguros... e, incluso, la patronal. Y estas clases son las que, precisamente, no quieren que se les vaya de la mano el negocio sanitario, aunque gran parte de la población (la que no tiene tanto poder económico) demande un servicio sanitario igualitario, eficaz y equitativo. Las empresas farmacéuticas no lo quieren porque así pueden competir mejor con sus rivales, es decir, si sacan un medicamento novedoso y muy bueno lo comercializarán a un precio al que puedan sacar los máximos beneficios posibles. Las compañías de seguros y la patronal por el hecho que cuando alguien consigue un trabajo tiene derecho a que él y su familia tengan seguro médico. Pero eso es un arma de doble filo, puesto que si pierden el trabajo, pierden también el seguro para el trabajador y su familia. Por tanto, la empresa puede garantizar la producción y el trabajador puede ver restringida la movilidad hacia otros empleos por miedo a perder la cobertura médica.
Sin duda, todo esto tiene que cambiar. No puede ser que un país que dice tener la mejor sanidad, 46 millones de personas no tengan acceso a ella. Ahora Obama dice que quiere ampliar la sanidad a un espectro más amplio de la población. Que los norteamericanos recen para que lo consiga.
