viernes, 28 de marzo de 2014

Nos jugamos mucho

Este sábado 29 se celebran las primarias del PSC para escoger candidato o candidata a las elecciones municipales de Barcelona del 2015. Puede votar toda aquella persona empadronada en Barcelona que sea mayor de 16 años, sea o no militante o simpatizante del partido. Y lo único que habrá que aportar será un euro, para ayudar el proceso democrático, el cual es muy costoso. ¿Qué cuáles serán los puntos de votaciónPues habrá 30, y si pinchas sobre estas palabras, los descubrirás.

En este proceso nos jugamos mucho todos. Y dirás, ¿yo me juego mucho? ¿Yo que, en mi vida he votado a los socialistas, me juego algo? ¿Yo, que no tengo pensado votarlos nunca? Pues sí, hijo, tú también.

Nos jugamos una nueva manera de hacer política. Es un gran paso adelante que quienes sean los encargados de escoger al candidato de un partido sean los ciudadanos y no cuatro dirigentes en un cuarto, a dedo. Cambia la rendición de cuentas. Hasta ahora, el candidato rendía cuentas a esos cuatro que le escogían y, por tanto, no tenía por qué seguir lo que el electorado le pidiese, sino lo que los que le han puesto ahí querían. Ahora, tendrá que rendir cuentas a la ciudadanía, que es quien le ha escogido. Y, si quiere volver a ser escogido como candidato o candidata –ya no como alcalde o alcaldesa–, tendrá que ser consecuente con lo prometido. Y, sobre todo, se mejora en transparencia. El actual proceso es garante de ello, como bien se demuestra en todos los contenidos que se han ido mostrando en la web oficial.

Nos jugamos el cambio. Pero ahora de verdad. Ya nos hemos enterado de cómo se las gasta CiU y, sobre todo, cómo se las gasta CiU aliada con el PP. ¿Se sabe algo de la actividad del señor Trias, aparte de haber hecho obras en ciertos puntos de Barcelona para contentar a los turistas? De su legado quedarán las obras en Passeig de Sant Joan, Carrer Balmes, Plaça de les Glòries y, también la futura reforma de la Diagonal que hará que no se pueda unir el tranvía. También que, en este año, ha habido un superávit de 140 millones de euros. Y, también, la Barcelona con una brecha social más grande en décadas. Que, por cierto, yo me pregunto: ¿no se podrían haber utilizado esos 140 millones de superávit en políticas sociales para reducir esa brecha?

Por último, también nos jugamos que el PSC vuelva a tener protagonismo. Recordemos que siempre que ha habido un gobierno de izquierdas tanto en Barcelona como en Catalunya el PSC ha tenido un papel clave. Y sin el PSC no hubiese sido posible. Todos sabemos cómo está el partido actualmente. Y todos sabemos que, o reacciona ya, o pasará una lenta agonía. Por eso es importante el cambio. También dentro del PSC. Si no se cambian las políticas internas, si no se cambia la manera de tratar con el ciudadano, si no se cambia el sentir que tiene la gente con el PSC, será muy difícil que el enfermo se reanime. Y, si este enfermo no reanima, la izquierda está tocada. Mucho. Por lo tanto, no servirá cualquiera. Más de lo mismo significará agonía igualmente.

Se necesitan aires nuevos. Que vengan de gente comprometida, con una trayectoria reconocida que sea verdaderamente de izquierdas y catalanista. Y, sobre todo, críticos con la actual dirección. Para cambiar el PSC pero, sobre todo, para cambiar las actuales políticas de derechas. Para que la ciudad vuelva a despertar. Es el momento de hacerlo. Y, también, quién sabe, es el momento para tener una alcaldesa.

Si no te gusta lo que ves actualmente en la ciudad. Si no te gusta cómo está actualmente el PSC. Si crees que se necesita un viraje en las políticas actuales. Y, sobre todo, si crees en procesos democráticos como este: ven a votar.

Somos muchos los que queremos cambiar. Somos muchos los que no estamos conformes por cómo están yendo las cosas. Somos muchos los que creemos que hay alternativa. Pero, sin ti, será imposible.

lunes, 20 de enero de 2014

Calma y diálogo, por el bien de todos



Desde hace tiempo estamos viendo cómo el PSC se tambalea. Lleva tiempo en la UVI, pero lejos de tener síntomas de mejora, parece que cada vez está más débil. Algunos dicen que han sido los demás quienes han hecho que éste enfermo lo esté. Otros dicen que ha sido él mismo quien ha autoenfermado.
Mi opinión es que no se ha sabido leer e interpretar el contexto en el que estamos, que nos hemos alejado demasiado de la ciudadanía, que estamos anquilosados y que hay demasiadas ansias de poder interno. 

El enfermo tiene miedo de acabar muriendo, pero no se da cuenta que él mismo, con sus coletazos, se está haciendo más daño.

Hace pocos días, desde la JSC-Barcelona lanzamos un llamamiento a todos a la serenidad, la calma, la responsabilidad y la coherencia dada la situación por la cual es probable que 3 diputados sean expulsados del Grupo Parlamentario Socialista por votar diferente en el Parlament. En dicha carta no nos posicionamos ni con unos ni con otros, lo único que pretendemos es dar un toque de atención. A los unos y a los otros. En concreto, a ambos les dijimos que fuesen coherentes con el Programa Electoral y con las palabras que Pere Navarro dijo en la investidura de Mas como President (“El PSC se abstendrá en todas y cada una de las votaciones que afecten al tema durante la legislatura”) y que, por tanto, se abstuvieran. Por ello se nos ha puesto de vuelta y media y se nos ha llamado de todo a los ahí firmantes. Lo más fino: irresponsables, traidores y desleales. Especialmente por ir en contra de lo que votó el Consell Nacional del PSC sobre la cuestión. Referente a eso no me extenderé en explicaciones, simplemente suscribo una por una las palabras del compañero Manuel Clavijo, Primer Secretari de la JSC-Cornellà, especialmente cuando explica el por qué de la ruptura del Partido Comunista de Yugoslavia.

Y finalmente pasó lo que todo el mundo pensaba: el Grupo Parlamentario votó en contra (contraviniendo lo dicho en la investidura) y los “díscolos” votaron a favor (contraviniendo también) con lo cual se da una imagen de ruptura que aún puede ser más grande si se acaba cumpliendo la amenaza de expulsión. Expulsión que, de producirse, no sólo haría que estos tres diputados se marchasen, sino que provocaría un éxodo de militancia importante en el seno del partido.

¿Es esto lo que queremos para el socialismo catalán? ¿De verdad sobra gente en el PSC como para que tengamos que ir expulsando a compañeros? ¿No sería más sensato centrarnos en lo que nos une y normalizar lo que nos hace plurales?

Llamadme loco, pero de siempre he estado radicalmente en contra de la disciplina de voto, especialmente en aquellos casos en los que un partido no tiene (o no puede tener) una posición definida debido a la pluralidad existente en su base. Y éste es el caso. Si la militancia de base del PSC está unida por las políticas sociales, ¿no debería ser ese nuestro caballo de batalla, y más actualmente? Si la militancia de base del PSC es plural en cuanto a la cuestión nacional, ¿no debería poderse eso reflejar en el Parlament sin que, por ello, se diera una imagen de ruptura interna? ¿No sería más fácil que, cuando eso pasara, saliera nuestro líder y dijera “oigan, la militancia del PSC es plural, tenemos independentistas y unionistas, favorables y contrarios a la consulta, y es por ello que apoyo que ello se pueda expresar en el Parlament. Lo que nos une son las políticas de izquierdas, en la cuestión nacional somos plurales. Aquí cabe todo el mundo”? Es más, ¿no hemos dicho siempre que el PSC es el fiel reflejo de la sociedad catalana? ¿Qué mal hay en que el PSC refleje, en el Parlament, las diferentes posturas que hay en la sociedad catalana y, como digo, en la militancia de base?

Pere, Marina, Joan Ignasi, Núria, calmémonos todos. Sentaos y dialogad. Y llegad a acuerdos. Que el orgullo y las ansias de poder y de protagonismo no os puedan, por favor. Mirad por el bien de todos, por el bien del partido y por el bien de la sociedad. Si en JSC-Barcelona los 10 Primers Secretaris (entre los que hay independentistas, federalistas, internacionalistas y contrarios a la consulta) nos hemos podido poner de acuerdo, ¿los mayores no podréis hacer lo mismo?

Y, sobre todo: en el partido no sobra gente. Falta, y mucha. Y, de hecho, deberíamos recuperar a tod@s aquell@s compañer@s que se han ido. Aún estamos a tiempo de revertir la situación. Si no, el futuro pinta muy negro. Si no, el enfermo acabará muriendo. Y no lo habrán matado los demás, se habrá suicidado.

miércoles, 23 de enero de 2013

Soy de izquierdas, no nacionalista.

Desde hace un tiempo estamos asistiendo a una serie de debates que no hacen más que tapar los problemas reales de Catalunya y de su pueblo. Me refiero, evidentemente, a los debates sobre la independencia, el derecho a decidir, la soberanía del pueblo catalán, etc. Debates auspiciados por CiU (evidentemente les va mejor que se hable de cualquier otra cosa que de los recortes) e, incomprensiblemente, por partidos que, supuestamente, son de izquierdas como, por ejemplo, ERC.

Y digo que, supuestamente, son de izquierdas porque en el espíritu de cualquier persona de izquierdas no debería tener cabida el nacionalismo.

Cualquier persona que sea, verdaderamente, de izquierdas debe luchar para abolir las desigualdades, sean cuales sean. Y en el preciso momento que tú pones una frontera -física o no- entre dos territorios, ya estás creando desigualdades. ¿Por qué, si no, una persona de Alemania es más rica que una persona de Namibia? Precisamente porque la una vive en Alemania y, la otra, en Namibia.

De la misma manera que las izquierdas luchan para que desaparezcan las diferencias sociales y de oportunidades entre miembros de diferentes familias, sólo por el hecho de haber nacido en una u otra, ¿por qué poner barreras entre territorios que limiten la igualdad de oportunidades entre individuos? Porque, evidentemente, no tienes las mismas oportunidades si naces en Namibia que si naces en Alemania. Y, además, si las izquierdas luchan por la redistribución de la riqueza, ¿por qué poner barreras que la limiten?

Porque, esto último, es también uno de los rasgos identificativos de cualquier nacionalismo: yo primero y, si acaso, ya le daré una pequeña parte al otro. Evidentemente, no hay nada más insolidario que eso. Y no hay nada más contrario a la redistribución de la riqueza y, por tanto, al espíritu de izquierdas que eso. Porque ser solidario no es aportar unos euros en la Gala de la FAO, ser solidario es luchar para que, en un futuro, todos seamos iguales y no tengamos que depender de las aportaciones económicas de los demás. Y las fronteras -sean físicas o no- ayudan a, precisamente, todo lo contrario.

Los nacionalismos, además, se basan en supuestos hechos históricos. Lo siento, no me sirve. Básicamente porque los nacionalismos modelan la Historia a su gusto precisamente para autojustificarse. Hay nacionalismos que basan su sí en mentiras históricas, en supuestos enfrentamientos entre países cuando, en realidad, los enfrentamientos eran entre señores feudales (en 1714 hubo una guerra entre los Austria y los Borbones por la Corona de Castilla, no entre España y Cataluña). Otros basan su sí al decir que "nosotros estábamos antes" (no sería la primera vez que oímos a algún político nacionalista español dijo que "antes que nada soy español Porque España es una de las naciones más antiguas del mundo"). De acuerdo, sí, el pasado y la Historia están allí y se les debe tener en cuenta, sí. Pero para no cometer los mismos errores que se han cometido en el pasado. Es decir, para no confrontar a los pueblos con luchas territoriales.

Y, sinceramente, a mí que alguien me diga que su nacionalismo es más válido porque es el más antiguo no me sirve. Porque, de esta manera, también podrían ser válidos los argumentos de los de Al Qaeda cuando dicen que recuperar Al Andalus. Pero, además, ¿desde cuando es más legítimo lo que es más antiguo? Porque, por esa misma regla de tres, sería legítimo volver a instaurar la esclavitud dado que es una de las costumbres más antiguos del mundo, desde la Grecia clásica.

Por último, tampoco me sirven los motivos de la lengua, la cultura, etc. Porque yo soy de Barcelona y me pueden gustar más las películas de Tarantino que las de Buñuel y me pueden gustar más las canciones de The Beatles que las de Raimon o Rocío Jurado. Y, de hecho, no me gustan nada ni los toros, ni los correbous, ni los castillos. Y en cuanto a la lengua, para mí, es un instrumento de comunicación, nada más. Es más, no sería bastante útil que, en vez de tantas lenguas, habláramos todos la misma? Además, en un mundo tan globalizado como es el de hoy día, de qué sirven los nacionalismos?

¿Qué diferencia a alguien de Barcelona con alguien de Madrid? ¿Y con alguien de Londres? ¿Y con alguien de Namibia? ¿No deberíamos ser todos iguales?

A mí me da igual si mi país tiene una bandera rojigualda o si es estrellada. Lo que no me da igual es que haya desigualdades. Las izquierdas deberíamos dejarnos de luchas territoriales porque esta no es nuestra lucha. La nuestra es la lucha de clases. ¿Qué más nos da la bandera que tengamos sobre nuestras cabezas si quien gobierna lo hace igual de mal? ¿Qué más da la bandera bajo la que estemos si nuestros conciudadanos no tienen trabajo o lo pasan mal? El problema no son las banderas, el problema son las políticas de los gobernantes.

Los nacionalismos sólo sirven para confrontar a la gente, para retroalimentarse entre sí, por ser la causa de tantas y tantas guerras como han existido y para ensanchar las desigualdades. Y los de izquierdas, precisamente, por lo que luchamos es para que no haya desigualdades. Sea aquí, en el país de al lado o en la otra punta del mundo.



*PD: Valga la pena decir que estas son mis opiniones, las cuales son tan válidas como las que pueda tener cualquier otra persona. Puedo estar totalmente equivocado, o puede que no, no lo sé. Ante todo no escribo este artículo con ganas de ofender a nadie por sus creencias. Es más, si alguien opina todo lo contrario, estaré encantado de debatir amistosamente.

lunes, 21 de enero de 2013

Envàs, on vas?

Últimamente está muy de moda, en Catalunya, un spot publicitario de la Generalitat de Catalunya en el cual se nos enseña a reciclar. Es el conocido “Envàs, on vas?”. Y en el cual se escucha una cancioncita con frases como “Encara que siguis de plàstic, si no ets envàs al groc no hi aniràs”. Pero, ¿de verdad nos enseña a reciclar esta campaña?

Para resolver el quid de la cuestión debemos fijarnos en quienes son los responsables de financiar esta campaña: Ecoembes y Ecovidrio. Ambas son empresas responsables del tratamiento y reciclaje de los residuos que tiramos a los contenedores azul (papel y cartón), amarillo (plástico, metal y briks) y verde (vidrio). Pero, ¿de todos los residuos?

Si coges un envase de vidrio o una caja de plástico y miras en la etiqueta, con casi total seguridad, verás un punto verde con unas flechas que giran. Este punto verde es el distintivo que acredita que ese envase pertenece al Sistema Integrado de Gestión de Envases. Y este servicio está gestionado, en España, por la empresa Ecoembes, aunque, en el caso del vidrio, tiene un acuerdo de cesión del punto verde a la empresa Ecovidrio.

Durante la gestión y el transporte de sus envases como residuos (los marcados con el punto verde), Ecoembes y Ecovidrio tienen que pagar un impuesto (que no supera el céntimo de euro por envase). Aunque estas empresas sólo lo pagan, en teoría, por sus envases (los del punto verde), también están obligadas a recoger, transportar y tratar el resto de residuos que no son envases (un cristal roto, por ejemplo). Y, al transportarlos y tratarlos, contabilizan como kilogramos válidos para pagar el impuesto. Y, evidentemente, las plantas recicladoras están obligadas a reciclarlos, aunque no sean envases.

Por tanto, el transportar residuos que no son envases a Ecoembes y Ecovidrio les supone un gasto económico que se vería menguado si sólo transportasen y gestionasen los envases con el punto verde.

Y diréis, ¿y qué pinta en todo esto la Generalitat de Catalunya? Resulta que las empresas envasadoras (Ecoembes y Ecovidrio) no gestionan directamente el transporte y la gestión de esos residuos, sino que son las administraciones públicas quienes lo hacen por ellas. Es decir, actúan a modo de empresas subcontratadas. Se firman convenios en los cuales las empresas envasadoras les pagan a las administraciones por el transporte de estos residuos y se fijan unos precios a pagar por dichas empresas. Precios que se ven menguados en el caso de que la cantidad de productos que no lleven el punto verde sea excesiva. En ese caso, la administración será penalizada y verá disminuido el precio a cobrar habiendo trabajado lo mismo.

¿Y cuál es la solución de la Generalitat, de Ecoembes y de Ecovidrio? Hacernos creer que reciclar es, simplemente, reciclar aquellos productos que a ellos les van bien reciclar porque les sale beneficioso. Es decir, en vez de tener en cuenta el beneficio medioambiental (por el que, supuestamente, trabajan) se tiene en cuenta el beneficio económico. Y, mientras tanto, tirar ese cristal roto o ese juguete de plástico al contenedor del “rebuig”.

Pues lo siento mucho por sus beneficios (o no) económicos, pero a mí me han enseñado desde pequeñito que el vidrio va al verde, que el plástico va al amarillo y que el papel va al azul. Y así va a seguir siendo, sean envases o no. Porque a mí me dan igual sus beneficios económicos, a mí lo que me importa es el medio ambiente.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Reflexiones tras los resultados de las elecciones del 25N

 

Las elecciones que se celebraron ayer y en las cuales fuimos a votar el 69,56% (récord histórico) de los y las catalanes me han hecho arrojar diversas reflexiones:




  • Por un lado, que CiU se equivocó de estrategia. Convocó las elecciones con la intención de aumentar, pese a los recortes, su representación en el Parlament (e, incluso, obtener mayoría absoluta) y, en vez de eso, la redujo en 12 diputados. Este descenso en número de escaños o diputados no lo es tanto, de hecho, si comparamos los votos que ha obtenido la formación con respecto a las anteriores elecciones. CiU sólo ha perdido 100.000 votos, y si tenemos en cuenta los recortes que ha hecho y que, normalmente, las crisis desgastan a los gobiernos, aquí no ha hecho tanta mella.

  • ¿A qué se debe este retroceso tan grande en escaños, pues? Al aumento de participación registrado que, sobre todo, ha beneficiado a ERC, aunque también a ICV, C's y CUP. La formación liderada por Oriol Junqueras ha aumentado en casi 300.000 votos con respecto al 2010 (y 12 diputados más), los ecosocialistas lo han hecho en 120.000 (y 3 diputados), Ciutadans en 170.000 (y 6 diputados) y la Candidatura d'Unitat Popular ha entrado con 126.000 votos (y 3 diputados). Así pues, el retroceso en votos tanto de CiU (100.000) como del PSC (50.000) no son sólo la razón de estas variaciones de escaños, sino también la movilización del electorado que en anteriores elecciones no lo había hecho.

  • Esta variación, además, ha hecho variar los diferentes ejes que caracterizan a la política. Así pues, mientras en la anterior legislatura había 83 diputados de derechas (contando a C's como tales) y 52 de izquierdas (contando a SI como tales), ahora esta correlación es de 78 de derechas y 57 de izquierdas (y, para quien considere a C's de izquierdas, antes había 80 de derechas y 55 de izquierdas y ahora 69 y 68, respectivamente)

    En lo que hace referencia al derecho a decidir, mientras que en la anterior legislatura había 114 diputados favorables (CiU, PSC, ERC, ICV y SI) ahora hay 107 (CiU, PSC, ERC, ICV y CUP). En cambio, mientras que antes había 14 diputados firmemente defensores de la independencia de Catalunya (ERC y SI), ahora son 24 (ERC y CUP).

    Por lo tanto, según estos resultados, vemos cómo (1) se cumple la máxima de que cuanta más participación, mejor le va a la izquierda; (2) el electorado ha dado un fuerte rechazo a las políticas de derechas que se están aplicando en Catalunya; (3) sigue habiendo un fuerte apoyo al derecho a decidir; y (4) aumenta el sentimiento independentista.
  • Además, hemos podido comprobar cómo ha sucedido todo lo contrario a lo que, según las encuestas, sucede en el resto de España (excepto en las pasadas elecciones gallegas): el PP ha conseguido aumentar el número de votos y de escaños. El debate identitario les ha ido muy bien, ya que, a pesar de los recortes, han conseguido movilizar al electorado antiindependentista y hacer olvidar, además, los brutales recortes que se están llevando a cabo desde el Gobierno central por Mariano Rajoy.

  • También se ha confirmado que Solidaritat Catalana per la Independencia fue un bluf y que, si consiguió tan buenos resultados en los anteriores comicios fue gracias al eco mediático de tener como cabeza de lista a Joan Laporta.

  • Las CUP, por contra, han visto premiada la gran campaña que han hecho entrando al Parlament con 3 diputados en las primeras elecciones autonómicas a las que se presentaban. Con esto, además, entra en el Parlament una corriente alternativa de izquierdas anticapitalista liderada por jóvenes que dará aire fresco y dinamismo al Parlament.

  • Por su parte, ICV y C's se han nutrido de anteriores votantes socialistas que han decidido optar por otras opciones y no por el PSC. Y ERC de anteriores votantes convergentes y, además, de votantes independentistas que han vuelto a creer que la independencia es posible.
  • Por último, también hemos asistido al siguiente episodio de la debacle socialista. Por si no era suficientemente malo tener 28 diputados, ahora se ha bajado hasta 20, el peor resultado de la historia del PSC. Las elecciones pillaron con el pie cambiado al partido (aunque tardar un año en renovar la cúpula del partido y otro más en aprobar un reglamento de primarias no sé si es que te pillen con el pie cambiado o ser extremadamente lento) y, además, la campaña tampoco ha sido como para tirar cohetes. 

    Aunque hay gente que se consuela viendo que la debacle convergente ha sido aún más grande, el resultado ha sido tan sumamente malo que no existe margen de consolación. El PSC ha sido la primera fuerza política, únicamente, en el Baix Llobregat y la segunda en Vallès Occidental, Vallès Oriental, Garraf y Baix Penedès. En el resto, tercera fuerza o, incluso, más abajo. Además, en Barcelona ciudad, el partido ha sido la cuarta fuerza por detrás de CiU, PP y ERC. Y en el único distrito que ha ganado es en Nou Barris; en algunos distritos, incluso, ha quedado por debajo del cuarto puesto.

    Si el PSC no quiere seguir cayendo y que la debacle sea aún más grave tiene que renovarse profundamente. Tanto de personas como de rumbo. Mucha gente aún relaciona al PSC con las políticas erróneas de los últimos años de Zapatero y, también, con la crisis. Tiene que saber vender (cosa que aún no ha hecho) las cosas buenas que se hicieron en los diferentes gobiernos socialistas y romper con lo negativo de aquella etapa. Y eso significa, mal que nos pese, que algunas personas desaparezcan de la primera línea política y surjan nuevas caras que tengan ímpetu y gancho (y, sobre todo, caras jóvenes, porque no es razonable que la primera persona de JSC en la lista de Barcelona vaya en el número 16).

    Pero no sólo tiene que haber un cambio de personas, sino también de hechos. El PSC tiene que alejarse de los grandes discursos y hacer propuestas reales, que es lo que pide la gente. Y, sobre todo, propuestas que sean realmente de izquierdas y que rompan con el buenismo respecto a la derecha que ha representado Alfredo Pérez Rubalcaba en los últimos tiempos y con las políticas de derechas que realizó Zapatero en los últimos suspiros de la segunda legislatura. 

    Además, uno de los problemas que siempre han acuciado al PSC es la indefinición. En muchos problemas y cuestiones capitales de la sociedad el PSC no ha sabido posicionarse. Y eso te hace ver como un partido errático, que no sabe dónde va. Y un partido errático y que no sabe dónde va nunca puede ser alternativa. Además de que esta indefinición provoca que potenciales votantes prefieran votar a otros partidos que sí se posicionan claramente.

    Si el PSC consigue enderezar el rumbo y poner en práctica todo esto es muy probable que vuelva a enganchar con la sociedad y con su electorado para volver a tener mayoría. Porque el problema del PSC no es que haya perdido pocos votos, el problema del PSC es que, estando en la oposición, ha continuado perdiéndolos.
A partir de ahora, con los resultados obtenidos, se dibuja un panorama complicado para CiU para poder gobernar. ¿Pactará con ERC y hará un frente nacionalista? ¿Pactará con el PP y así poder seguir recortando? ¿Habrá sociovergencia? Las respuestas, en unos días.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Estimado señor Wert



Estimado señor Wert,

Este mediodía, en el Telediario, he oído, con estupor, que usted y, por extensión, su Gobierno quiere “españolizar” a los niños catalanes. Quizá usted no se ha expresado bien o, quizá, hemos malinterpretado sus palabras. Y seguro que mañana, delante de las alcachofas de las diferentes televisiones, matiza sus palabras diciendo que todos le hemos entendido mal. O quizá no.

No puedo más que hacer que llevarme las manos a la cabeza y taparme los ojos ante tales palabras. No sé si lo sabrá (y no sé qué es peor, si que lo sepa o que no lo sepa), pero el panorama educativo español – y, por lo tanto, el catalán también — tiene problemas más acuciantes que sus ansias por expandir el sentimiento nacionalista español entre las venas de nuestros alumnos.

Los profesores tenemos que convivir, día sí y día también, con noticias sobre cómo usted y, por extensión, su Gobierno nos recorta más y más. Tenemos que convivir con aulas masificadas. Tenemos que convivir con recortes de sueldo. Tenemos que convivir con aumento de horas laborales.

Pero nuestros alumnos no son menos. De hecho, son los más perjudicados. Unas clases masificadas van en detrimento de la calidad de la educación que reciben. Que los profesores estén estresados va en detrimento de la calidad de la educación. Y, por si fuera poco, usted y, por extensión, su Gobierno les han quitado sus sueños de futuro al recortar los Bachilleratos. ¿Es así como se mejora la educación de este país y como se prospera como tal?

Mientras usted y, por extensión, su Gobierno esté más interesado en que los alumnos sean superespañolitos que en que reciban una educación digna, así nos irá y ese futuro tendremos como país. Mientras usted y, por extensión, su Gobierno – así como también el de Catalunya – piensen más en disputas identitarias que en que salgan bien preparados, así nos irá y ese futuro tendremos.

No nos engañemos, usted y, por extensión, su Gobierno – así como también el de Catalunya – lo que quieren son futuros ciudadanos cultural, cognitiva e intelectualmente muertos. Sólo de esa manera podrán conseguir que, en el futuro, haya esa ansiada “mayoría silenciosa” que su buen amigo, nuestro Presidente Mariano Rajoy, quiere para este país. Para que no salgamos a la calle a hacer eso que tanto les gusta a ustedes hacer cuando están en la oposición pero que les molesta tanto cuando gobiernan: manifestarnos y protestar contra sus recortes.

Lo siento, pero conmigo que no cuenten. A mí me van a tener delante. Y como yo, muchísimos más que, de verdad, queremos que las generaciones futuras salgan preparadas, que reciban una educación de calidad.

viernes, 28 de septiembre de 2012

El golpe perfecto



A Artur Mas y, por extensión, a CiU les ha salido la jugada perfecta. A pesar de los recortes salvajes que han estado haciendo durante esta legislatura y a pesar del descontento que ello ha producido entre la ciudadanía, han conseguido convocar elecciones anticipadas y que todas las encuestas (o gran parte de ellas) les den mejores resultados que los conseguidos en la última llamada a las urnas. Chaupeu!

Esta legislatura ha sido la más corta de la historia de la democracia en Catalunya (y me atrevería a decir que en toda la historia, pero como no tengo datos, pues lo dejaré en duda). Pero ha sido la más intensa. En estos poco más de dos años, a Artur Mas le ha dado tiempo a recortar y empeorar el servicio sanitario como nunca. Y tres cuartas partes de lo mismo con la educación.

No olvidemos que, en esta legislatura, se ha procedido a implantar el copago en la sanidad a través del euro por receta o, también, la aplicación de tasas para poder acceder a la Justicia. En estos dos años, se han cerrado centros hospitalarios y de atención primaria. Además de que CiU, en el Congreso de los Diputados, ha votado junto al PP en todas las reformas que ha habido y que nos han recortado derechos.

Pero, por fortuna, han tenido la suerte de que, en Catalunya, cuando se habla de banderas e identidades la gente (o una parte de ella) se vuelve loca y se olvida de todo lo demás. Y así ha sido. Y lo saben. Y lo han sabido explotar.

Y en todo esto han contado con un aliado inesperado: la Assemblea Nacional Catalana. Ojo, no digo que la ANC sea de CiU, ni mucho menos. Pero sí que les ha facilitado la tarea. Esta organización independentista convocó, para el 11 de septiembre, una manifestación en favor de la independencia de Catalunya a la que, con un dinero el cual no sabemos de dónde procede (o, al menos, yo no lo sé) consiguió contratar cientos de autocares para que viniera, de toda Catalunya, gente a la manifestación. Y, efectivamente, ha sido de las que más afluencia de público ha congregado.

Artur Mas y CiU sabían del tirón que tendría esta manifestación y que sería muy multitudinaria. Y, aquí sí, contaron con un aliado suyo: la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA). O sea, TV3. Bajo mi punto de vista no es casualidad que haya sido la única manifestación que se ha retransmitido en directo (habiendo, como ha habido, manifestaciones tan multitudinarias en el pasado). Así como tampoco creo que sea casualidad que, durante esos días, se ha estado haciendo apología del independentismo en diversos espacios de dicho canal público.

A todo esto cabe añadirle el golpe de efecto magistral. Hace pocos días, Artur Mas fue a La Moncloa para entrevistarse con Mariano Rajoy, con un objetivo: que Rajoy le diera el “sí” al pacto fiscal. Días antes se había estado lanzando el mensaje de que si Rajoy no daba su aprobación, habría que plantearse muchas cosas y que el problema ya sería más grave. A todo esto, si José Montilla y Antoni Castells tardaron un año en conseguir una mejora en la financiación de Catalunya, ¿de verdad pensaba Mas que, en dos horas, Rajoy le daría el pacto fiscal? ¿O era un acto teatral más?

Como todo el mundo sabía (y, si no lo sabía, es que mucha ingenuidad había) Rajoy no dio su brazo a torcer. Y ahí llegó la guinda del pastel. A su vuelta a Barcelona, Artur Mas fue recibido por unos pocos miles de personas (no entraré en guerra de cifras), haciéndole parecer como el abanderado del independentismo, el adalid de la libertad. Y todo en una representación más propia de otras épocas en las que un personaje con bigote vestido de militar salía a saludar a la multitud en el Palacio de Oriente.

Con todo esto ha conseguido desplazar a ERC del primer plano del independentismo. Primer punto ganado. Y, además, desplazar de la agenda la cuestión de los recortes y de la maltrecha economía catalana, reforzando su popularidad entre la gente. Segundo punto ganado.

Así pues, este era el mejor escenario para convocar elecciones. Y más si tenemos en cuenta que ha pillado con el pie cambiado al principal partido de la oposición, el PSC. Sin candidato para las elecciones, estaba enfrascado en lo que iban a ser las primeras primarias abiertas dentro del partido (que, para quien no lo sepa, se trata de elegir al candidato a President entre toda la ciudadanía, no “a dedo” ni, tan sólo, entre los militantes. Es decir, un proceso democrático sin precedentes en los partidos políticos de este país). Y estas primarias no se podrán hacer, en principio, por falta de tiempo (aunque a partidos como ICV o SI sí que les da tiempo, aunque de manera interna, entre sus militantes). Tercer punto ganado.

No olvidemos que, en esto, el PP también ha contribuido. Ellos ya tienen su propio electorado, el cual es muy fiel y les seguirá votando hagan lo que hagan. Y también les va bien que se hable de independencia en vez de recortes. Así, ellos pueden tapar sus recortes y, además, decir que son más españolitos que nadie y que son los únicos que aseguran que España no se romperá.

Ahora tocará votar. Y, según dicen las encuestas, CiU podría tener mayoría absoluta en unas elecciones que se han presentado como un plebiscito en favor o en contra de la independencia. No nos engañemos, CiU no ha sido jamás independentista. Lo que sí es, y mucho, es oportunista. Lo fue cuando fue a La Moncloa a negociar el recorte del Estatut con Zapatero. Y lo vuelve a ser ahora. Si gana, y más si lo hace por mayoría absoluta, dudo soberanamente que haga ningún referéndum (y, en todo caso, si lo hace, lo hará al final de la siguiente legislatura, dentro de 4 años). Lo que seguro que sí hará serán más recortes como los que ha hecho hasta ahora, todos ellos de la mano del PP. Por cierto, también vale la pena recordar que CiU votó, en el Congreso, una ley del PP que quita competencias a Catalunya, la Ley de Estabilidad Presupuestaria (la cual dice que, en caso que una CCAA sea rescatada, será el Gobierno central quien controle las cuentas, al estilo de lo que hace la UE cuando rescata a un país miembro).

Sólo me queda que aplaudir a los estrategas de CiU. Han hecho un trabajo espectacular. Una cortina de humo buenísima. En resumidas cuentas, un golpe perfecto.