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lunes, 4 de enero de 2016

¿Y ahora qué?



Ya lo hemos visto: la CUP, después de unas largas asambleas y de aplazar hasta el último día su decisión, ha optado por no investir presidente a Artur Mas. Las opiniones personales de cada uno con esta decisión ahí están, pero, ¿ahora qué puede pasar?

Por un lado, la CUP no ha dicho que no vaya a investir a absolutamente nadie de Junts pel Sí, sino que no investirán a Mas. Por lo tanto, si JxSí propone a una nueva persona es muy probable que salga investida. Pero, ¿lo harán? Es muy complicado. Primero, por el alta estima que se tiene a sí mismo Artur Mas, que le impide no ser candidato pese a que él mismo dijo que, en el momento que él fuera un impedimento para seguir adelante con el proceso, se pondría a un lado; y, por otro lado, porque a ERC no le interesa. Sí le interesa quemar la figura de Artur Mas y, con ello, quemar del todo a CDC para, en unas probables nuevas elecciones, ir por separado y ser la gran triunfadora.

Por otro lado, lo más probable: que JxSí se enroque en no proponer a nadie más aparte de Mas. En ese caso, nadie obtendría la mayoría simple que se necesita para ser escogido en segunda vuelta. Y, por lo tanto, se disuelve automáticamente el Parlament y se convocan nuevas elecciones.

(NOTA: se da por sentado que todos los miembros de la CUP  votarán al unísono pese a las fuertes discrepancias internas que ha habido estos días y que nadie se saltará la disciplina de voto).


¿Y qué puede pasar en estas nuevas elecciones? ¿A quién benefician? ¿Y a quién perjudican?

Junts pel Sí. Es harto probable que no se vuelva a reeditar la coalición. Primero, porque, pese a ganar, el 27S no dio el resultado esperado, perdiendo votos y escaños respecto a los resultados que habían sacado, por separado, ERC y CiU en los últimos comicios. Segundo, porque ya se vio en las generales del 20D que el bloque independentista se fracturaba presentando candidaturas separadas. Tercero, porque a ERC no le interesa: el 20D demostró estar muy por encima de CDC en cuanto a apoyos y eso les aúpa para erigirse en la primera fuerza independentista, superando al partido de Mas y haciendo posible que Junqueras, hipotéticamente, pueda ser investido President.

Es por ello que la más interesada en nuevas elecciones es ERC. Y no sólo en ello, sino en aguantar a Mas como presidenciable para que la gente dé por hecho que no se ha llegado a un acuerdo para seguir con el procés por su culpa. Se han “cargado”, por el flanco izquierdo, al PSC y a ICV y, por el flanco nacional, a CiU y, ahora también, a las CUP. Son los únicos que salen indemnes e inmaculados de todos estos 5 años de procés. Dependiendo de su auge y de lo que pueda hacer, sobre todo, Podemos, puede ser la primera fuerza en el Parlament.

Por el contrario, a CDC no le interesan nuevas elecciones, especialmente si no se reedita la coalición. El 20D ya comprobamos que pasó a estar por detrás, en votos y escaños, de Podemos, ERC y PSC. Y la bajada que pueden dar ahora puede ser aún más sonada, sólo salvable por el aura de mártir que se le puede infundir a Mas.

Ciutadans. Es a quien menos le interesan ahora unas nuevas elecciones. Sobre todo después del pinchazo que dio Albert Rivera el 20D lo que pronostica una bajada en cuanto a votos. Además, estas elecciones no se presentarán con el aura vital y dramática que tuvieron las del 27S por lo que no podrán hacer de polo de atracción del voto no independentista. Si a eso le sumamos que, en los últimos días de la campaña de las generales se destaparon como un partido claramente de derechas, es muy factible que pierdan el voto regenerador (en favor de Podemos), el voto socialista moderado (en favor del PSC) y el voto conservador que, recordemos, suele preferir estabilidad (en favor del PP). Con todo ello, C’s puede quedar bastante relegado.

PSC. Lo que pase con el PSC depende, y mucho, de lo que pueda pasar en Madrid con la formación de un posible Gobierno de Pedro Sánchez y de las tensiones internas del partido. Si el PSOE no hace Presidente a Rajoy (cosa que parece altamente improbable a día de hoy) y encabeza, finalmente, el Gobierno central esto le puede beneficiar, aunque también depende de lo que proponga Podemos y de cómo se mueva Pablo Iglesias. Y, sobre todo, puede salir beneficiado de la bajada de C’s y del retorno del voto tradicionalmente socialista que, el 27S, votó al partido naranja.

Catalunya Sí Que Es Pot. Puede salir beneficiado, y mucho. Incluso llegando a poder ser pimera fuerza. El auge en las pasadas elecciones generales que les llevó a ser la primera fuerza en Catalunya les puede aupar, también, a ganar en unas elecciones anticipadas. Pero ello también depende de varios factores: un discurso definido, contrariamente a lo que sucedió el 27S; lo que suceda en Madrid en las negociaciones entre Pablo Iglesias y el PSOE (y de la gestión que haga Pablo Iglesias de los diferentes Grupos Parlamentarios que previsiblemente tendrán) y de cuáles sean, finalmente las líneas rojas marcadas y el resultado del proceso de negociación; y si Ada Colau, finalmente, decide estar presente en estas elecciones (bien como candidata bien dando apoyo visible, cosa que no hizo el 27S). Esto último ya hemos visto que el 20D fue un factor clave para la victoria de En Comú Podem, sobre todo en el área de Barcelona, saliendo incluso en los carteles electorales.

Tengamos en cuenta, además, que el 20D, mucha gente que el 27S votó a la CUP, votó a En Comú. Y el desastre del partido de Anna Gabriel y compañía puede hacer que muchos de estos votantes vuelvan a decantarse por la formación morada.

PP. Es difícil empeorar el resultado que consiguieron tanto el 27S como el 20D, así que suena complicado que puedan bajar aún más. A mi parecer ya han tocado su suelo electoral en Catalunya y lo que pueden hacer ahora es, o bien mantenerse, o bien subir. Y suena incluso más probable esto último, sobre todo si tenemos en cuenta el probable desastre de C’s y el regreso de voto conservador a las filas populares.

CUP. Tenían una papeleta muy complicada: investir a Mas traicionando aquello que dijeron en campaña pero siguiendo adelante con el procés o no investirlo siendo coherentes con aquello que dijeron pero, por el contrario, dilapidar el proceso. Finalmente han escogido la segunda opción, lo cual no sólo ha hecho dejar el proceso herido de muerte sino, además, fracturar el partido. Prueba de ello es que, hoy mismo, Antonio Baños, el cabeza de lista de la candidatura el 27S, ha dimitido por no investir finalmente a Mas.

Cualquiera de las dos opciones les iba mal y con cualquiera de las dos opciones perdían votos. Pero, en mi opinión, perderán menos habiendo sido coherentes con aquello que dijeron durante toda la campaña. Pensemos que el votante de la CUP no se rige por expectativas electoralistas, sino por los planteamientos del partido. Por eso, si hubiesen traicionado aquello que dijeron durante toda la campaña, hubieran tenido un desastre mayor.



Ante todo, eso sí, lo que seguro ocurrirá será una bajada de la participación con respecto al 27S. Por diversos motivos: el primero de ellos porque son las cuartas elecciones en 5 años y el electorado, tanto de un lado como del otro, empieza a estar hastiado de que se vote tantas veces para, al final, no conseguir nada; segundo, porque estas elecciones, como he dicho más arriba, no llegarán con el mismo aura de vitales para el independentismo y, por tanto, no podrán activar tanto voto independentista (recordemos que, el 27S el lema era “El vot de la teva vida”. Si ya has emitido el voto de tu vida, ¿ahora qué te queda?), lo mismo que le ocurrirá al sector no independentista; y, tercero, porque empieza a haber la sensación de que, si esta vez no se ha conseguido nada en unas elecciones tan importantes que se consideraban incluso un plebiscito, ya no se podrá conseguir.

Esto simplemente es un análisis a dos meses vista, y aún quedan unos días (pocos) hasta que se pueda disolver definitivamente el Parlament, por lo que aún pueden pasar muchas cosas. Incluso, quién sabe, se puede llegar a un acuerdo entre JxSí y la CUP e investir a otra persona, pero ante todo este barullo que hemos tenido desde el 27S y en el que no se ha llegado a ninguna conclusión, me asalta una pregunta: ¿De verdad a ERC, a CDC y a la CUP, a todos ellos, lo que de verdad les interesa es la independencia o, por el contrario, es otra cosa?

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Análisis post 20D



Este pasado domingo 20 de diciembre fueron Elecciones Generales. Sí, por si no lo sabías, bienvenido al mundo real. Para aquella gente despistada o que haya pasado desde el sábado en una cueva, los resultados fueron los siguientes:

PP: 123 escaños con 7.215.530 votos (63 escaños menos y 3.615.163 votos menos que en 2011)
PSOE: 90 escaños con 5.530.693 votos (20 escaños menos y 1.443.187 votos menos que en 2011)
Podemos: 69 escaños con 5.189.333 votos (42 del partido y 27 de las diferentes confluencias: En Comú-Podem en Catalunya, Compromís-Podemos-És el Moment en la Comunitat Valenciana y En Marea en Galicia)
Ciudadanos: 40 escaños con 3.500.446 votos
ERC: 9 escaños con 599.289 votos (6 escaños más y 342.896 votos más que en 2011)
DL: 8 escaños con 565.501 votos (8 escaños menos y 448.762 votos menos que en 2011, cuando se presentó como CiU)
PNV: 6 escaños con 301.585 votos (1 escaño más y 21.935 votos menos que en 2011)
UP-IU: 2 escaños con 923.105 votos (9 escaños menos y 757.705 votos menos que en 2011, cuando se presentó únicamente como IU)
EH-Bildu: 2 escaños con 218.467 votos (5 escaños menos y 115.161 votos menos que en 2011, cuando se presentó como Amaiur)
Coalición Canaria: 1 escaño con 81.750 votos (1 escaño menos y 61.800 votos menos que en 2011, cuando se presentó como CC-NC-PNC)

Todos estos son los datos objetivos sacados de los resultados. Pero, cuál es la interpretación de estos datos? Vamos partido por partido (NOTA: sólo analizaré los más importantes, dado el desconocimiento de la realidad de algunos territorios y de algunos partidos nacionalistas en concreto):

PP: duro varapalo, aunque todo el mundo se lo esperaba. Las encuestas ya pronosticaban un descenso muy acusado de este partido que se ha acabado produciendo. El desgaste de los recortes, de medidas impopulares y de la gestión de gobierno ha hecho demasiada mella. 

El lado positivo de estos resultados, para el partido, es que han ganado las elecciones y, además, lo han hecho en la inmensa mayoría de provincias (excepto las 4 catalanas, las 3 vascas, 5 de las 8 andaluzas y Badajoz). Por lo tanto, son quienes tienen la obligación de intentar formar gobierno en primera instancia, como partido ganador de las elecciones. Por el lado negativo, precisamente, reside la dificultad de poder gobernar. De poder llegar a salir investido Presidente algún miembro del PP la legislatura sería muy inestable dada la gran dispersión de escaños que ha salido de las elecciones.

PSOE: mejores resultados de los previstos por las encuestas. Ninguna le daba 90 escaños, todas por debajo. Sin embargo, el voto oculto y los indecisos de última hora, en esta ocasión han beneficiado al partido de Pedro Sánchez. Aún así, es la primera vez que, habiendo perdido tantos escaños el partido del Gobierno, el principal partido de la oposición no sólo no lo haya aprovechado sino que, además, haya perdido también representación. Sin duda, el efecto Podemos le ha pasado factura, al igual que también algún voto se ha ido al sector Ciudadanos, aunque la táctica de las últimas semanas de escorar a este partido a la derecha le ha hecho recuperar posibles votantes naranjas. Sigue en caída libre desde el 2008 y falta por ver si este es su suelo electoral o si aún puede bajar más, aunque parece haber tapado algunas de sus vías de fuga de voto.

La parte positiva es que siguen siendo el principal partido de la oposición y, además, el principal partido de la izquierda. La parte negativa es que, precisamente, se desangra el partido por el lado de la izquierda. Ahora mismo tiene una patata muy caliente, porque es quien tiene la llave para poder formar gobierno, sea del tipo que sea, o bien no dar apoyo a ningún partido y que vuelva a haber elecciones.

Podemos: remontada inconclusa. Partían, al principio, en las encuestas, como cuarta fuerza y han ido remontando. Las últimas incluso les llegaban a dar muchos más escaños de los que han tenido finalmente y les situaban, incluso, como segunda fuerza, muy cerca del PP. A la postre, como partido, han sacado 42 escaños y, juntamente con las diversas candidaturas de confluencia, 27 más. En el Congreso falta por ver si formarán un único Grupo Parlamentario o si, como decían, formarán 4 (uno como partido y otro por cada confluencia). Y, además también, en el caso de que formen 4, si todos se regirán por las mismas directrices y tendrán disciplina de voto o, por el contrario, libertad de voto.

La parte positiva, sin duda, es que entrar con 69 diputados partiendo de 0 es un grandísimo resultado, habiendo ganado en 4 provincias y siendo la fuerza más votada en Catalunya y País Vasco (aunque en esta última CCAA logró más escaños el PNV). La parte negativa es que no ha conseguido aquello que se proponía: ser el PSOE, ser la principal fuerza de la izquierda. Además, como reto a tener en cuenta está, precisamente, el hecho de tener que gestionar 4 posibles grupos parlamentarios con la pluralidad que conllevan, sobre todo teniendo en cuenta que en dichas confluencias hay partidos nacionalistas e independentistas. De ahí que las primeras declaraciones que haya hecho Pablo Iglesias vayan en la dirección de que, sin referéndum de autodeterminación en Catalunya no habrá pacto con el PSOE, un guiño hacia Colau, Compromís y las Mareas gallegas.

Ciudadanos: el gran fiasco. Algunas encuestas lo situaban como segunda fuerza y a muy poco de poder, incluso, llegar a ser primera fuerza. De hecho, Rivera prácticamente se veía como Presidente. En cambio, las desafortunadas noticias y declaraciones de las últimas semanas no les han ayudado nada. Su postura en el tema de la violencia de género o decir que apoyarían un Gobierno del PP han hecho bajar su suflé y que posibles votantes de izquierdas voten a su partido original, el PSOE, o bien a la propuesta regeneradora de izquierdas, Podemos.

Como parte positiva, al igual que Podemos, tienen que haber conseguido entrar con 40 escaños partiendo de 0 es todo un logro. Como parte negativa, que teniendo en cuenta las aspiraciones que tenían estos resultados son un gran fracaso, más si tenemos en cuenta que no son la llave decisiva para formar un gobierno a dos bandas.

Unidad Popular-IU: los grandes damnificados del sistema electoral. Mientras que al PP un escaño le cuesta 58.000 votos a UP-IU le ha costado 460.000 votos. Han perdido votos en favor de Podemos y, además, han sido menospreciados en todos los debates que ha habido a escala nacional.

La parte positiva que tienen es que han hecho una muy buena campaña. Y que, además, teniendo en cuenta el auge de otro partido de izquierdas, han conseguido mantener representación en el Congreso.

ERC y DL: por un lado, ERC no ha conseguido su objetivo que era ser el partido más votado en Catalunya, aunque sí ha tenido un espectacular aumento de votos. Por otro lado, DL no ha conseguido soltar el lastre de los recortes en la Generalitat y de ser Convergència, por mucho que hayan querido enmascarar el nombre. En conjunto han conseguido 17 escaños de los 47 que se disputaban y un 31% de los votos. Y, además, han perdido 472.000 votos respecto a la candidatura de Junts pel Sí que presentaron a las elecciones catalanas. Muy lejos, por lo tanto, de la mayoría independentista que querían para entrar en el Congreso (NOTA: hablo de mayoría independentista, que es el factor diferencial de su programa, no de mayoría a favor del referéndum).


¿Y ahora, qué?
Con este panorama, se abren diversas posibilidades:

    1. Por un lado, la Gran Coalición, que se puede dar en dos situaciones diferenciadas: voto a favor de PP y PSOE a un candidato o candidata del PP, o abstención del PSOE que facilite la investidura. Por un lado daría cierta estabilidad dado que la suma de los escaños es muy grande y podría facilitar pactos de gran envergadura. Por otro lado, hoy por hoy, que el PSOE pacte con el PP y facilite que éste gobierne sería la muerte política del PSOE y le servirían en bandeja de plata a Podemos ser el referente en la izquierda. Se podría convertir en un PASOK griego y que Podemos fuese la Syriza española. Máxime cuando Pedro Sánchez llamó indecente a Mariano Rajoy en campaña y cuando se han hecho críticas tan duras a la gestión de estos 4 años de gobierno. Además, en los últimos días, desde el PSOE se ha repetido hasta la saciedad que no darán su apoyo al PP.

    1. Pacto a la portuguesa. Es decir, que se junten los partidos de izquierdas que no han ganado las elecciones y hagan Presidente al líder del partido de izquierdas más votado, en este caso Pedro Sánchez. Para ello no sólo necesitaría a Podemos, sino a UP-IU y también a los partidos nacionalistas vascos  y catalanes (PNV y ERC). Dado que el PSOE no está por la labor de facilitar el referéndum catalán, es complicado que se pueda dar este pacto, ya que parece ser que la condición sine qua non que Podemos marca para dar su apoyo es precisamente esta. Antes, incluso, que medidas de regeneración democrática o de impacto social, cosa que hace pensar que es más una estrategia a corto plazo para contentar a sus confluencias que no a largo plazo ya que estarían dejando de lado su principal razón de ser y eso podría hacer que, de perdurar en el tiempo y enrocarse aquí la cuestión y no avanzar en temas sociales, su voto se perdiera en favor del PSOE.

    1. Un Presidente independiente. Un caso que está empezando a plantear Podemos y que sería similar a lo que ya ha sucedido en Grecia o Italia. En ambos casos ya vimos cómo acabaron. El lado bueno es que ningún partido saldría perdiendo, en caso de tener que aplicar medidas impopulares, excepto aquel o aquellos que lo hubiesen promovido. El lado negativo es la legitimidad democrática que tendría al no haber sido votado en las urnas.

    1. Pacto de cambio y regeneración. Es decir, una suma de PSOE, Podemos y Ciudadanos. Abriría la posibilidad de que promovieran medidas de regeneración democrática que tanto se han proclamado. Pero aquí residen diversas dificultades: por un lado la línea roja que marca Podemos con el referéndum catalán que no aceptarían ni Ciudadanos ni PSOE y, por otro lado, lo complicado que sería que dos partidos de izquierdas impulsasen medidas con un partido de derechas.

    1. Nuevas elecciones. Es un escenario que nunca se ha dado pero que, por primera vez, tampoco se descarta. Dada la actual situación de posible ingobernabilidad si, transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura, nadie ha salido elegido ni con mayoría absoluta ni con mayoría simple (más votos a favor que en contra), se convocarían nuevas elecciones. Es un escenario que, en principio, nadie desea, pero que sí que es verdad que favorecería a algunos partidos como el PP (normalmente el voto conservador suele ser voto que quiere tranquilidad y estabilidad. Muchos votantes del PP se han pasado a Ciudadanos porque pensaban que podía ser alternativa real de gobierno y, visto que no ha sido así, volverían al PP) y Podemos (dependiendo de cuál sea finalmente su estrategia y, sobre todo, la del PSOE podría quitarle aún más votos al partido de Pedro Sánchez y acabar de concluir su remontada).

A todo este análisis, además, hay que añadirle una coletilla: el Senado, ese gran olvidado. De los 208 senadores en juego el PP ha conseguido 124. Es decir, mayoría absoluta. Por lo tanto, y según la propia Constitución, para hacer reformas constitucionales se necesita, por lo menos, mayoría absoluta del Senado (art. 167.2). Es decir, todas aquellas reformas constitucionales que se querían plantear, hoy por hoy, es complicado que se realicen. Y, además, en caso que se forme un gobierno donde el PP no participe éste podrá hacer del Senado su fortín para obstaculizar la aprobación de las leyes que emanen del Congreso.

Estos han sido los resultados electorales y este mi humilde análisis. ¿Qué acabará pasando? Es tan incierto como inciertos podían ser los resultados electorales antes del 20D. De ahí que las empresas demoscópicas hayan tenido un fracaso tan grande a la hora de realizar encuestas. Lo que sí sabemos seguro es que se avecinan tiempos de diálogo y pacto, y que éstos no serán, para nada, sencillos. Hoy por hoy parece que llegar a un acuerdo será complicado, pero dos meses de negociaciones son muy largos y, lo que ahora son líneas rojas, en dos meses pueden ser líneas franqueables, siempre que haya voluntad de pacto. Bienvenidos a la fiesta de la democracia.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Reflexiones tras los resultados de las elecciones del 25N

 

Las elecciones que se celebraron ayer y en las cuales fuimos a votar el 69,56% (récord histórico) de los y las catalanes me han hecho arrojar diversas reflexiones:




  • Por un lado, que CiU se equivocó de estrategia. Convocó las elecciones con la intención de aumentar, pese a los recortes, su representación en el Parlament (e, incluso, obtener mayoría absoluta) y, en vez de eso, la redujo en 12 diputados. Este descenso en número de escaños o diputados no lo es tanto, de hecho, si comparamos los votos que ha obtenido la formación con respecto a las anteriores elecciones. CiU sólo ha perdido 100.000 votos, y si tenemos en cuenta los recortes que ha hecho y que, normalmente, las crisis desgastan a los gobiernos, aquí no ha hecho tanta mella.

  • ¿A qué se debe este retroceso tan grande en escaños, pues? Al aumento de participación registrado que, sobre todo, ha beneficiado a ERC, aunque también a ICV, C's y CUP. La formación liderada por Oriol Junqueras ha aumentado en casi 300.000 votos con respecto al 2010 (y 12 diputados más), los ecosocialistas lo han hecho en 120.000 (y 3 diputados), Ciutadans en 170.000 (y 6 diputados) y la Candidatura d'Unitat Popular ha entrado con 126.000 votos (y 3 diputados). Así pues, el retroceso en votos tanto de CiU (100.000) como del PSC (50.000) no son sólo la razón de estas variaciones de escaños, sino también la movilización del electorado que en anteriores elecciones no lo había hecho.

  • Esta variación, además, ha hecho variar los diferentes ejes que caracterizan a la política. Así pues, mientras en la anterior legislatura había 83 diputados de derechas (contando a C's como tales) y 52 de izquierdas (contando a SI como tales), ahora esta correlación es de 78 de derechas y 57 de izquierdas (y, para quien considere a C's de izquierdas, antes había 80 de derechas y 55 de izquierdas y ahora 69 y 68, respectivamente)

    En lo que hace referencia al derecho a decidir, mientras que en la anterior legislatura había 114 diputados favorables (CiU, PSC, ERC, ICV y SI) ahora hay 107 (CiU, PSC, ERC, ICV y CUP). En cambio, mientras que antes había 14 diputados firmemente defensores de la independencia de Catalunya (ERC y SI), ahora son 24 (ERC y CUP).

    Por lo tanto, según estos resultados, vemos cómo (1) se cumple la máxima de que cuanta más participación, mejor le va a la izquierda; (2) el electorado ha dado un fuerte rechazo a las políticas de derechas que se están aplicando en Catalunya; (3) sigue habiendo un fuerte apoyo al derecho a decidir; y (4) aumenta el sentimiento independentista.
  • Además, hemos podido comprobar cómo ha sucedido todo lo contrario a lo que, según las encuestas, sucede en el resto de España (excepto en las pasadas elecciones gallegas): el PP ha conseguido aumentar el número de votos y de escaños. El debate identitario les ha ido muy bien, ya que, a pesar de los recortes, han conseguido movilizar al electorado antiindependentista y hacer olvidar, además, los brutales recortes que se están llevando a cabo desde el Gobierno central por Mariano Rajoy.

  • También se ha confirmado que Solidaritat Catalana per la Independencia fue un bluf y que, si consiguió tan buenos resultados en los anteriores comicios fue gracias al eco mediático de tener como cabeza de lista a Joan Laporta.

  • Las CUP, por contra, han visto premiada la gran campaña que han hecho entrando al Parlament con 3 diputados en las primeras elecciones autonómicas a las que se presentaban. Con esto, además, entra en el Parlament una corriente alternativa de izquierdas anticapitalista liderada por jóvenes que dará aire fresco y dinamismo al Parlament.

  • Por su parte, ICV y C's se han nutrido de anteriores votantes socialistas que han decidido optar por otras opciones y no por el PSC. Y ERC de anteriores votantes convergentes y, además, de votantes independentistas que han vuelto a creer que la independencia es posible.
  • Por último, también hemos asistido al siguiente episodio de la debacle socialista. Por si no era suficientemente malo tener 28 diputados, ahora se ha bajado hasta 20, el peor resultado de la historia del PSC. Las elecciones pillaron con el pie cambiado al partido (aunque tardar un año en renovar la cúpula del partido y otro más en aprobar un reglamento de primarias no sé si es que te pillen con el pie cambiado o ser extremadamente lento) y, además, la campaña tampoco ha sido como para tirar cohetes. 

    Aunque hay gente que se consuela viendo que la debacle convergente ha sido aún más grande, el resultado ha sido tan sumamente malo que no existe margen de consolación. El PSC ha sido la primera fuerza política, únicamente, en el Baix Llobregat y la segunda en Vallès Occidental, Vallès Oriental, Garraf y Baix Penedès. En el resto, tercera fuerza o, incluso, más abajo. Además, en Barcelona ciudad, el partido ha sido la cuarta fuerza por detrás de CiU, PP y ERC. Y en el único distrito que ha ganado es en Nou Barris; en algunos distritos, incluso, ha quedado por debajo del cuarto puesto.

    Si el PSC no quiere seguir cayendo y que la debacle sea aún más grave tiene que renovarse profundamente. Tanto de personas como de rumbo. Mucha gente aún relaciona al PSC con las políticas erróneas de los últimos años de Zapatero y, también, con la crisis. Tiene que saber vender (cosa que aún no ha hecho) las cosas buenas que se hicieron en los diferentes gobiernos socialistas y romper con lo negativo de aquella etapa. Y eso significa, mal que nos pese, que algunas personas desaparezcan de la primera línea política y surjan nuevas caras que tengan ímpetu y gancho (y, sobre todo, caras jóvenes, porque no es razonable que la primera persona de JSC en la lista de Barcelona vaya en el número 16).

    Pero no sólo tiene que haber un cambio de personas, sino también de hechos. El PSC tiene que alejarse de los grandes discursos y hacer propuestas reales, que es lo que pide la gente. Y, sobre todo, propuestas que sean realmente de izquierdas y que rompan con el buenismo respecto a la derecha que ha representado Alfredo Pérez Rubalcaba en los últimos tiempos y con las políticas de derechas que realizó Zapatero en los últimos suspiros de la segunda legislatura. 

    Además, uno de los problemas que siempre han acuciado al PSC es la indefinición. En muchos problemas y cuestiones capitales de la sociedad el PSC no ha sabido posicionarse. Y eso te hace ver como un partido errático, que no sabe dónde va. Y un partido errático y que no sabe dónde va nunca puede ser alternativa. Además de que esta indefinición provoca que potenciales votantes prefieran votar a otros partidos que sí se posicionan claramente.

    Si el PSC consigue enderezar el rumbo y poner en práctica todo esto es muy probable que vuelva a enganchar con la sociedad y con su electorado para volver a tener mayoría. Porque el problema del PSC no es que haya perdido pocos votos, el problema del PSC es que, estando en la oposición, ha continuado perdiéndolos.
A partir de ahora, con los resultados obtenidos, se dibuja un panorama complicado para CiU para poder gobernar. ¿Pactará con ERC y hará un frente nacionalista? ¿Pactará con el PP y así poder seguir recortando? ¿Habrá sociovergencia? Las respuestas, en unos días.